Una entrevista con Elena Moon Park
“Bajamos a un sótano en Chinatown, desbordándose de instrumentos de percusión chinos. Nos sentamos al suelo y tocamos cada objeto de madera que podíamos encontrar.”
Joe Beadle | 21 January 2018

La música es testigo de torrentes culturales innovadores y de tradiciones en constante evolución: el idioma mundial de las historias; un fuerzo indómito a través de las adversidades y las barreras; una unidad espiritual. El álbum de Elena Moon Park, Rabbit Days and Dumplings, reimagina la música folclórica y para niños, llevándola al mundo occidental. Concebido a través de la aventura y las reuniones de personas de incontables caminos distintos de la vida, su despliegue de canciones incluye las chabolas de mar japoneses; las rimas de las cuerdas de saltar desde el Tíbet; los acompañamientos de las cosechas coreanas y de los trenes taiwaneses. Un matrimonio alucinante entre lo occidental y lo oriental, Park mezcla los idiomas nativos con el inglés, y la instrumentación tradicionalmente oriental con los paisajes sonoros occidentales. El álbum presenta instrumentos como el Piwang (violín tibetano), Buzuq (laúd árabe), el acordeón y el órgano.

Algunas de las canciones del álbum formaban parte de mi propia infancia, como Tum Tum Chuen (‘haciendo girar como un molino’) desde el sur de China. Inspirado por su ethos diverso, contacté a Elena para una entrevista, para que me pudiera enterar de su proceso creativo y sus ambiciones culturales.

Joe) ¿Cómo exploró la música del Lejano Oriente?

Elena) Exploré varias viejas grabaciones e investigué interpretaciones de las canciones del Lejano Oriente. No obstante, lo más gratificante y eficaz para mí fue hablar con otras personas. Reunirme con la gente que tenían sus raíces en las regiones de las cuales se provenían las canciones que me fascinaban me permitió hacerme nuevos compañeros, al aprender de sus experiencias musicales, sobre la marcha. Esa es la verdad de cualquier parte del mundo. Por eso, se me dieron álbumes de la música tradicional japonés; grandes libros de las canciones folclóricas coreanas; grabaciones en vivo de canciones para niños taiwaneses.

J) Explorar la música por todo el mundo, ¿le ayudó a desarrollar su propia identidad de algún modo?

E) Sin duda alguna, crear este álbum me acercó con mi herencia. Desencadenó conversaciones con mis padres, tías, tíos, incluso abuelos sobre nuestras tradiciones culturales. Se me presentaron la complejidad y el esplendor de la música tradicional de Corea (mis raíces) junto a las tradiciones japoneses, chinas, taiwaneses y tibetanas. Además, se me revelaron los vínculos entre culturas mundiales de modo que ahora esté más orgullosa y conocedora de mis propias raíces - lo que me parece imprescindible.

J) ¿Cómo fueron las reacciones de sus oyentes?

E) Nuestros oyentes han sido tan amables y agradecidos. Las familias estaban entusiasmadísimas para entender esta música y estos sonidos, particularmente las con sus raíces en el Lejano Oriente. Al dar la gira durante diez años con Dan Zanes y compañeros, me encontré con muchas familias asiática-americanas y niños adoptados asiáticos. Por lo tanto, este álbum se dedica a ellos. América es tan rica con la gente mundial, y así es mi celebración de las bellas tradiciones culturales del Lejano Oriente.

J) Su álbum encarna la magia del intercambio intercultural. ¿Por qué le importa tanto, a usted y al mundo?

E) Para apreciar la riqueza de la humanidad y la diversidad del mundo, debemos aprovechar de la oportunidad para compartir nuestras historias, el uno con el otro. Es esencial que entendamos muchas voces distintas, para comprender y empatizar con las experiencias de otros seres humanos. A mi parecer, esta confidencia y este diálogo están al alma de la humanidad. Celebrar nuestras historias y raíces, eso crea un ambiente de la harmonía y de la comprehensión. La música - como la comida, el arte, el baile - nos hace vernos como humanos, más que estados naciones. Siempre que humanicemos el ’otro’ y no tengamos miedo del ’otro,’ podremos vivir en harmonía. De esta manera, la expresión creativa nos revela que nos sentimos las alegrías y las tristezas extraordinariamente parecidas – la razón por la que la gente puede ser tan receptiva: ya que así es la naturaleza humana. Somos todos creadores de sonidos de nacimiento, atraído al poder y a la alegría de la música.

J) ¿Tiene usted algunos proyectos para el futuro?

E) Trabajo con la institución benéfica Found Sound Nation desde hace siete años. Arreglamos un programa de intercambio de música mundial que se llama OneBeat, que acerca a músicos individuales del mundo entero a los Estados Unidos cada otoño para un mes de la colaboración creativa. Además, ya me he puesto a grabar algunas ideas para mi segundo álbum - ojalá que se habrá completado para el invierno de 2018.

Este álbum alegre comunica al oyente que el mundo gira en la buena dirección. Elena nos demuestra el poder potencial de la música para disolver las barreras y fortalecer el intercambio intercultural. Ahora, a nosotros nos toca hacernos cargo de esta meta a la cabeza y al corazón, unidos como ciudadanos globales.

(Traducido por Joe Beadle 20/12/17)

James Routledge 2016